CRISTIANOS
Tradicionalmente guerreros. Desde 1492, nominalmente todos los españoles son cristianos, pero se dividen en cristianos nuevos (conversos o moriscos) y viejos (sin sangre judía o mora). Siguen la ley de la Biblia (Nuevo Testamento)
JUDIOS
Tradicionalmente banqueros, mercaderes,
intelectuales.
Siguen la ley de la Biblia (Viejo Testamento)
MOROS
(árabes)
Tradicionalmente arquitectos, artesanos y
labradores de tierra.
Siguen la ley del Korán.
En 711 los moros invadieron la península ibérica de África y conquistaron el sur y gran parte del centro de España hasta que en 1492, al terminar la Reconquista de Granada, toda la península ibérica se unió bajo el reino de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, los Reyes Católicos (RRCC); España tiene ahora oficialmente una lengua (castellano, no catalán, gallego, aragonés, valenciano etc.), una religión (catolicismo, no judaísmo ni islám) y un Rey (de todo el país, no de una región) bajo "Un monarca, un imperio y una espada". Los moros que se quedaron en España después de 1492 se llamaron moriscos, y nominalmente eran cristianos; los judíos que se quedaron en España y convirtieron al catolicismo se llamaron conversos o cristianos nuevos en contraste con los cristianos viejos que no tenían sangre ni de moro ni de judío.
La HONRA en España es un concepto social y racial basado en la opinión que otros tienen del individuo, tanto como el producto de la herencia noble. Puesto que la ortodoxia religiosa se asocia con la pureza racial, irónicamente una persona puede tener sangre noble y ser considerada inferior por su sangre "manchada." Por eso, un villano, por ser cristiano viejo, puede considerarse superior a un hidalgo, por ser sospechado como un cristiano nuevo. En Don Quijote, por ejemplo, Sancho Panza representa los valores del cristiano viejo y Don Quijote mismo es probablemente un cristiano nuevo (tal vez esto explique porque el autor prefiere no mencionar el lugar donde nació su héroe, porque muchos conversos trataban de esconder sus orígines, mudándose de su pueblo natal.
Muchos de los genios más famosos del siglo de oro eran conversos, incluyendo a Cervantes, Santa Teresa de Jesús, Fray Luís de León, el autor anónimo de la primera novela picaresca, Lazarillo de Tormes, Torquemada (el primer gran inquisidor), el rey Fernando el católico, Mateo Alemán (autor del Guzmán de Alfarache), y Jorge de Montemayor (autor de la novela pastoril, La Diana).